
Las ondas catódicas
se tornan caóticas.
La caja tonta
hace honor a su nombre,
en ella se revuelcan la mujer y el hombre,
y el latido incesante
de un talk-show a oscuras.
Recuerdan el penalti dudoso
y en la entrada dura
muestran la cara más sórdida
de la pornografía a media noche.
Juan José Archilla Pintidura
se tornan caóticas.
La caja tonta
hace honor a su nombre,
en ella se revuelcan la mujer y el hombre,
y el latido incesante
de un talk-show a oscuras.
Recuerdan el penalti dudoso
y en la entrada dura
muestran la cara más sórdida
de la pornografía a media noche.
Juan José Archilla Pintidura
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